Todos hemos oído hablar en alguna ocasión de los accidentes de aviación producidos en nuestra sierra, en Sierra Nevada, pero quizás no todos conocíamos que no han sido dos, ni tres, ni siquiera cuatro los siniestros. Han sido muchos más. Hoy día 6 de marzo se cumplen 60 años desde que la avioneta AISA I-11B se estrelló contra los Peñones de San Francisco, falleciendo sus dos ocupantes. Profundizando en el asunto me he percatado de todo lo que desconocía y he decidido publicarlo a modo de homenaje a caídos y a héroes. Me resulta sorprendente que pasado mañana día 8 se cumplirán 66 años de otro accidente aéreo. Fuentes más importantes consultadas:
https://escuelasierranevada.com/blog/blog-sierra-nevada/el-accidente-aereo-de-la-alcazaba-en-sierra-nevada/
https://web.guardiacivil.es/eu/destacados/efemerides/8-de-marzo-de-1960.-Rescate-en-accidente-aereo-en-Picon-de-Jerez/
https://hemeroteca.ideal.es/
Cárdenas, Andrés. Granada desde 1940.
Lozares Sánchez, Michel. Los aviones de Sierra Nevada. Alhulia.
Fotos tomadas del texto de Michel Lozares.
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11 de febrero de 1944.
Una avioneta Bücker 183 despegó del aeródromo Dávila (Armilla) en vuelo de entrenamiento. Pilotaba el capitán Rafael López Herranz y acompañaba el teniente piloto Federico Esteban Delgado. Tomaron rumbo a Sierra Nevada y sobre los Peñones de San Francisco, a 2.500m de altitud y 150 m sobre el terreno el aparato perdió revoluciones y altura. Siendo imposible regresar al aeródromo, a las 12:28 intentó un aterrizaje de emergencia en el Collado de las Sabinas. Aunque la avioneta capotó, ninguno de los dos tripulantes sufrió daño alguno y fueron auxiliados por unos esquiadores.
27 de septiembre de 1952.
A las 8:00 horas despegó de la base aérea de Armilla un Savoia-Marchetri (SM.79 Sparviero) hacia Palma de Mallorca con cuatro tripulantes (primer y segundo pilotos, mecánico, y radiotelegrafista). Un quinto tripulante previsto (cabo fotógrafo) llegó tarde y se quedó en tierra. Al poco de emprender el vuelo, sobre La Peza, comunicaron por radio el mal funcionamiento del motor izquierdo y decidieron regresar a la base. Minutos después comunican la parada del motor central con lo cual la pérdida de altitud era irremediable. A las 8:30 horas el aparato cayó en la Cañada del Vinagre, cerca de Tocón de Quéntar. Primero chocó contra los pinos, perdió los planos y se estrelló contra el suelo incendiándose de inmediato, pues los depósitos de combustible estaban llenos. Los cuatro tripulantes perecieron en el acto. Las causas del accidente se achacaron al mal funcionamiento del material. Sólo una semana antes, otro SM.79 cayó cerca de Calicasas.
Lugar del accidente
1 de abril de 1954.
Una avioneta británica Miles Hawk Trainer despegó del aeropuerto García Morato (Málaga) hacia el aeródromo El Carmolí de Murcia. El piloto y un pasajero, estadounidenses ambos, eran las únicas personas a bordo. Se les recomendó la ruta de la costa, pues la visibilidad en la zona de Sierra Nevada era nula debido a la niebla; pero se dirigieron hacia la sierra. En torno a las 15:00 horas, en las cercanías de El Cerecillo (Cáñar), varios labradores escucharon el ruido del motor de un avión y una fuerte explosión. Los labradores llegaron caminando entre la niebla y hallaron el aparato partido en dos. La parte delantera se había incendiado completamente. Nada pudieron hacer por sus dos ocupantes.
2 de agosto de 1958.
Una avioneta HM-1 "Monda" despegó de la base aérea de Tablada (Sevilla) con destino a San Javier (Murcia). Al mando un teniente piloto y un cabo mecánico. Repostó combustible en Granada (Armilla) y prosiguió su vuelo. Tras sobrevolar Quéntar viró internándose en el barranco del río Padules, en pleno rumbo al macizo de Sierra Nevada. Remontado el barranco siguiendo el río y ante la imposibilidad de rebasar la línea divisoria o dar media vuelta, realizó un aterrizaje de emergencia en la Dehesa de los Llanos. Aunque la avioneta quedó totalmente destrozada, el piloto resultó herido levemente e ileso el pasajero.
8 de marzo de 1960.
El avión R5D-3 BuNo 56521 Ciudad de Madrid, despegó del aeropuerto de Capodichino (Nápoles) a las 8:31 horas, con destino a la base de Rota (Cádiz) donde haría escala antes de proseguir hacia Marruecos. A bordo viajaban 6 tripulantes y 18 pasajeros, entre los que se encontraban los miembros del equipo de baloncesto de la NAF Nápoles (esto recuerda bastante al accidente de los Andes de 1972). A las 13:45 horas, volando a través de una fuerte tormenta de nieve, el aparato se vio atrapado en una corriente de aire descendente que provocó una pérdida de altura considerable (400 pies -más de 120 m-). La tripulación observaba montañas tanto por debajo como por encima de ellos. Aunque el piloto elevó el morro y aplicó potencia, con la velocidad que llevaba (80 nudos -menos de 150 Km/h-) asumió el impacto evitando que éste fuese frontal, produciéndose en la falda del Picón de Jérez a poco más de 3.000 m. El avión se deslizó unos 1.200 m y quedó parado a los pies del tajo de Chorreras Negras (2.400 m). El fuselaje quedó prácticamente intacto y todos los pasajeros sobrevivieron resultando la mayoría ilesos o con contusiones y fracturas de diversa consideración. A las 14:45 dos pasajeros ilesos (otras fuentes hablan de los dos pilotos o del piloto y un pasajero) buscaron auxilio montaña abajo. Al cabo de cinco horas de duro caminar llegaron a Jérez del Marquesado y a su cuartel de la Guardia Civil. El rescate, en sus diversas faceta daba comienzo. Según Carlos Jaldo (este señor podría tratarse del hijo de Francisco Jaldo, primer sanitario que atendió a los heridos) nunca en la historia de la aviación se había producido un accidente a esa altitud, salvándose todos sus pasajeros. En el pueblo se llegaron a componer letrillas aludiendo al suceso: Al pie de Sierra Nevada/ un aparato cayó/eran todos americanos/ que pedían salvación. Pocas semanas después los americanos, dispuestos a corresponder, comenzaron a enviar al pueblo cargamentos de víveres y de ropa donada por EEUU. Hasta el embajador John Devis Lodge visitó el pueblo. De allí salió con el sobrenombre de don Juan. Don Juan permitió que los vecinos se quedaran con el avión siniestrado y el municipio lo vendió al gobierno por 1.180.000 ptas. Con el dinero se arregló el campanario y se propició la llegada de agua potable.
Chorreras Negras
2 de octubre de 1964.
Un DC-6 de la compañía UTA despega del aeropuerto de París-Le Bourget cubriendo el vuelo regular de pasajeros UT-887 a Mauritania con escalas en Marsella y Palma de Mallorca. A las 5:05 horas el centro de información de vuelo de Sevilla, que no había recibido posición del DC-6 a través de Málaga, le llamó en repetidas ocasiones sin obtener respuesta. Unas noticias daban al avión por caído en el Mediterráneo. Otras, que había caído en Sierra Nevada. Lo vieron estrellarse en la sierra granadina un pastor de Laujar y un sargento de la Guardia Civil de Berja, que informó a sus superiores de haber visto la caída de un objeto envuelto en llamas cerca del Veleta. La Guardia Civil movilizó varios puestos de la sierra de Granada. Desde Trevélez partió hacia el Mulhacén un grupo de voluntarios dirigidos por el teniente coronel de infantería Sr. Gallegos. Cerca de la cumbre de la Alcazaba vieron una gran mancha negra y dirigiéndose a ella hallaron los restos del cuatrimotor, sin signo alguno de vida. Se estrelló a 200 m de la cima de la Alcazaba en el paraje llamado Tajos del Goterón. Tras la confirmación se organizaron los equipos de rescate.
–Vi a lo lejos la cara de un niño entre dos rocas. Me acerqué y comprobé que no había cuerpo, ni cráneo, ni masa encefálica. Nada, solo la cara –recuerda con nitidez Antonio Maldonado. Es una imagen que le ha perseguido durante toda la vida. El rostro del niño pertenecía a una de las ochenta víctimas que había registrado el accidente del avión estrellado en Sierra Nevada. Aquel día recogió en un saco brazos, piernas y trozos de carne que ni sabía a la parte del cuerpo a la que pertenecía. Él era entonces cabo en la base aérea de Armilla. Recibió la llamada de su superior para llevar a cabo una importante misión. Era la de recoger los cadáveres del avión y sus pertenencias para luego poder identificarlos. Fueron hasta allí unos veinte soldados en un Jeep y en una camioneta. Pero la historia de la tragedia, que en Granada se conoció como la de "el avión de los franceses", había comenzado casi treinta horas antes.
La mayoría de los viajeros eran trabajadores de una mina de hierro de Mauritania que habían pasado unos días de vacaciones en su país y volvían a sus trabajos. También iba en el avión el ingeniero español Julián Bielsa, ingeniero aeronáutico y exiliado, que era el director general de Aviación Civil de Mauritania y la condesa Marguerite Marie Trouve, que iba con sus tres hijas. Tal vez el caso más dramático era el de una mujer que viajaba con sus tres nietos de corta edad.
Se llegó a la conclusión de que el único factor extraño y fuerte era el viento y a él se debía atribuir la desviación de la ruta que ocasionó el accidente.
12 de febrero de 1966.
Todo el mundo conoce el suceso acaecido en Palomares, localidad perteneciente al municipio de Cuevas de Almanzora (Almería). En el contexto histórico de la Guerra Fría, el 17 de enero de 1966, dos aeronaves de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (un avión cisterna KC-135 y un bombardero estratégico B-52), colisionaron en vuelo en una maniobra de abastecimiento de combustible. Esto provocó el desprendimiento y la caída de las cuatro bombas termonucleares B28 que transportaba el B-52, así como la muerte de siete del total de los once tripulantes que sumaban ambas aeronaves. Como las desgracias nunca vienen solas, un avión americano que venía con material de apoyo para los efectivos que participaban en la búsqueda de las bombas caídas, se estrelló unos días después en Sierra Nevada en un lugar llamado Peñones Negros, a 3.250 m de altitud. Murieron los ocho tripulantes que iban a bordo. El impacto fue tal, que el trozo de mayor tamaño apenas medía dos metros. Los restos humanos, imposible de identificar quedaron esparcidos y bajo la nieve en un área de varios kilómetros.
6 de marzo de 1966.
Una avioneta AISA I-11B despegó de la base aérea de Armilla a las 13:00 horas. A los mandos iba Demetrio Spínola, que llevaba a un pasajero. Puso rumbo a la sierra y tras alcanzar la zona de pistas de esquí sobrevoló la estación realizando algunas pasadas (vuelo rasante). Entre los esquiadores estaban sus hijos. Al salir de una de las pasadas la avioneta se introdujo en un banco de niebla e instantes después se escuchó un fuerte golpe. Se acababa de estrellar de frente contra los Peñones de San Francisco, a escasos 60 m del albergue universitario. Ambos tripulantes fallecieron en el acto.
8 de junio de 1975.
Otra avioneta AISA I-11B despegó de la base aérea de Armilla. Tras una hora de vuelo tomó rumbo a Sierra Nevada volando a unos 200 m de altura en paralelo a la carretera que discurre entre La Zubia y Cumbres Verdes. De regreso, volando a muy baja altura, se encontró con un tendido eléctrico de alta tensión y tras chocar con los cables se precipitó al suelo resultando totalmente destruida. Los ocupantes fueron auxiliados por los excursionistas de la zona, pero lamentablemente el piloto falleció cuatro días más tarde.
19 de abril de 1981.
Una avioneta Beech M35 Bonanza despegó del aeropuerto de Granada con destino al aeródromo de Cortijo Grande (Almería). El piloto viajaba con su esposa y sus tres hijos. La ruta más larga consistía en desviarse hacia la costa e ir hacia Almería. La segunda, rodeando Sierra Nevada, que ese día estaba muy cubierta. El piloto se puso en contacto con el de otra avioneta, quien le indicó que las condiciones meteorológicas al norte del Veleta eran difíciles. Observó cómo hacía 360 grados para tomar altura y ese fue el último contacto que se tuvo tanto por radio como visual. Un helicóptero de SAR localizó a la avioneta estrellada en la Loma de Peñamadura, cerca de la Laguna de las Yeguas. No hubo supervivientes.
29 de enero de 1990.
El helicóptero AS 350B Ecureuil despegó del aeropuerto de Málaga con destino a Sierra Nevada con la intención de realizar trabajos de filmación para CETURSA de cara a promocionar la candidatura al Mundial de Esquí. De Málaga partió con dos tripulantes. En Pradollano aterrizó y subieron dos operadores de cámaras y el director de VIPROM Televisión, S.A. quedándose en tierra el acompañante del piloto. Según las declaraciones de un ayudante de cámara, durante las dos veces que rebasaron el collado de la Carihuela advirtieron que el viento impedía pasar la vertiente con comodidad. Al pasar por tercera vez una ráfaga de viento desequilibró el aparato, las palas chocaron contra la ladera, el rotor de cola contra el terreno y los asientos traseros salieron despedidos con sus ocupantes. La cabina cayó ladera abajo con piloto y acompañante. Los cuatro ocupantes fueron rescatados con vida, si bien el piloto falleció.
12 de marzo de 2007.
La Brigada Especial de Refuerzo Contra Incendios de la base de Los Moralillos en Jérez del Marquesado recibió aviso de emergencia para participar en labores de extinción en el término municipal de Níjar (Almería) El helicóptero Bell 412 de dicha base despegó llevando a bordo al piloto, un técnico de mantenimiento y la brigada compuesta por once especialistas más el técnico responsable de ella. Con los depósitos llenos, pesaba 5.000 kg. El piloto contactó con la torre de control del aeropuerto de Almería informando de que el campo de tiro del ejército en Viator estaba activo. Realizaron su labor de extinción y de regreso se vieron obligados a evitar nuevamente el campo de tiro, que aún permanecía activo. El indicador de combustible indicaba 450 lb (unos 200 litros). Ascendieron hasta 8.000 pies en dirección a Sierra Nevada, cruzaron el Puerto de la Ragua y se encendió el indicador de combustible escaso. Cinco minutos después se pararon los motores. El piloto realizó un aterrizaje de emergencia en el mejor lugar posible: el campo de fútbol de Lanteira. Sólo hubo que lamentar contusiones de carácter leve.
Hasta la próxima.




Muy interesante este reportaje, destacando la importancia del aeropuerto de Armilla, antiguo Dávila, en la historia de la aviación de Granada.
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