Bienvenido a este blog. Hasta principios de otoño de 2018 y desde marzo de 2010, sirvió para que el alumnado al que atendí en las áreas de Música y Lenguaje tuviera a su disposición una herramienta que poder usar al trabajar en dichas materias.
A partir de ahora se convertirá en el escritorio de un maestro jubilado. Pero no queriendo eliminar, por su posible utilidad, la información acumulada durante los ochos años citados, convivirán juntas las experiencias de una parte importante de la vida laboral con las experiencias de la vida de quien ya no ejerce la docencia.
Una advertencia: Desaparecen todas las imágenes y vídeos del alumnado, pero seguirá habiendo acceso a ellos a través del blog original, pulsando en el siguiente enlace Blog de Música y Lenguaje
Algunas de las páginas a las que desde este blog se dirigía al usuario ya no existen o han dejado de funcionar porque el soporte informático que las mantenía también ha desaparecido.
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lunes, 25 de mayo de 2026

60 AÑOS TRAS EL ACCIDENTE NUCLEAR EN PALOMARES.

A raíz de la entrada anterior sobre los accidentes de aviación en Sierra Nevada, llamó la atención el que aludía a los acontecimientos de Palomares de 1966. Recuérdese que un aparato que pretendía ayudar en las tareas de búsqueda de las bombas nucleares caídas en el pueblo almeriense, se accidentó en nuestra sierra. Recibí correos solicitando escribir sobre este asunto y, aprovechando el sexagésimo aniversario de los terroríficos acontecimientos, expongo en las siguientes líneas lo mejor que he podido hallar sobre tales sucesos. Precisamente este mes de mayo se cumplen sesenta años desde que la Armada estadounidense se retiró de las aguas españolas dejando la cuestión "zanjada".

El escenario.

Palomares, localidad almeriense perteneciente al municipio de Cuevas del Almanzora, era en 1966 una barriada pequeña. No tenía alumbrado, ni asfalto en las calles, no había televisión... Sus vecinos se dedicaban a la pesca y a la agricultura. Eran gente muy llana, que se llevaban como una familia (muchos lo eran genéticamente). Todas las mañanas, alrededor de las 10:30, se juntaban (para repostar) dos aviones por encima de sus cabezas. Los vecinos miraban sin tener ni idea de qué significaba aquello. Eso sí, servía como referencia horaria pues sucedía siempre a la misma hora. Algunos pensaban que algún día iban a chocar aquellos aparatos.

Antecedentes.

El 17 de enero de 1966 pasará a la Historia como la confirmación del enorme riesgo que vivimos durante la llamada Guerra Fría. Se jugaba con fuego, con destrucción y tal riesgo no era una hipótesis, sino una realidad. En 1953 se firman los pactos de colaboración entre España y EEUU (Pactos de Madrid).  Esa alianza permitía a Franco la supervivencia del régimen tal y como era hasta ese momento permitiendo la presencia militar de EEUU en nuestro país. Se firmaba un convenio para la defensa mutua y de ayuda económica. Los pactos eran secretos pues a Franco no le interesaba aclarar el peligro que asumía España. 


Pactos de Madrid

William B. Jackson (primer teniente) destinado en Morón, cuenta que su misión era dar soporte a la operación Chrome Dome, un programa mediante el que USA hacía volar sus B52 hacia la URSS sobre el Círculo Polar y también sobre España y lo hacía durante las 24 horas del día y todos los días del año. El SAC norteamericano (Comando aéreo estratégico) perteneciente al ejército, controlaba las armas nucleares. Su lema era "La paz es nuestra profesión". La idea del SAC era que si la URSS atacaba EEUU, éstos debían contraatacar (destrucción mutua asegurada) pasando a la acción en minutos. Los B52 eran considerados los auténticos guardianes de USA y no podía haber ningún error. 

Con respecto a la radiación, los americanos habían llevado a cabo unos años antes, en el desierto, simulacros de accidentes nucleares (Operación Rollercoaster) donde suponían perder una bomba y tenían que localizarla; también operaciones de limpieza radiactiva (Operación Moist Mop). 

El accidente.

Fuego en el cielo gritó un espectador de corta edad. Trozos enormes se iban descomponiendo en otros más pequeños por las explosiones y los que caían a tierra levantaban llamaradas enormes. Los cristales de las ventanas se movieron. 60.000 litros de combustible ardieron instantáneamente más otros 120.000 del segundo avión. Al suelo se precipitan más de125.000 kilos de restos de los aparatos.

a) En tierra.

Un vecino y el cabo de la Guardia Civil recorrieron las zonas donde vieron caer fragmentos de los aviones. Trozos de hierro por todas partes, fuego y nubes de humo muy impactantes. En la puerta del cementerio había un cuerpo que podría corresponder a un piloto. Tenía las piernas cortadas y el pecho abierto. El guardia civil tomó la documentación de su cazadora y al abrirla vio la foto de tres niñas. Uno de los pilotos caído en tierra estaba vivo, aunque herido. Vecinos del pueblo lo rescataron completamente aturdido y lo trasladaron en furgoneta a Vera. A los americanos les extrañó que no hubiera heridos entre la población. Un tren de aterrizaje, por ejemplo, cayó junto a la escuela. Los vecinos  tuvieron un comportamiento excepcional y estaban muy preocupados por los fallecidos y heridos y dispuestos a la ayuda de cualquier forma. Fueron españoles quienes extrajeron a los fallecidos  del KC-135.  

b) En el aire.

El piloto del B52 refiere: Yo iba a bordo como tercer piloto. Mi cometido era relevar a los demás pilotos cuando fuese necesario. Estábamos enfrentados a la URSS y teníamos unos objetivos preseleccionados. Llevábamos bombas nucleares y si nos daban la orden atacábamos los objetivos. Para la misión que acabó en accidente salieron de Seymour Johnson (USA), cruzaron el Atlántico y se dirigieron a España. Allí teníamos un repostaje programado, que se llevó a cabo sin problemas. Charlie Wendorf era el comandante, así que él hizo el primer repostaje. Justo antes de llegar a la URSS regresaban hacia la costa española, donde harían el segundo repostaje. El piloto estaba cansado. Estábamos a 33.000 pies, nos colocamos tras el avión cisterna y el operador de manguera la guiaba. Tal vez íbamos algo rápido al acercarnos. Los aviones colisionaron (hay una foto en París Match que muestra la explosión). Se produjo una enorme bola de fuego. Los cuatro ocupantes del cisterna murieron en el acto. En el B52, dos fallecieron también instantáneamente y cuatro lograron saltar. Todo sucedió muy deprisa. Los que pudieron se eyectaron por la parte superior mientras que el copiloto lo hizo por abajo, por la zona de eyección del navegador de radar. Cuando salí del avión iba a la deriva sobre el Mediterráneo. 


                                         Única foto que existe del momento del accidente. París Match.

c) En el mar.

Los pescadores se percataron de la caída de la tripulación y fueron en su auxilio con sus embarcaciones. El barco de Bartolomé Roldán consiguió rescatar a Wendorf y a Rooney, que tenía una herida enorme en el glúteo. Le aplicaron cinta aislante y estopa y detuvieron la hemorragia. El barco de Alfonso Simó recogió al tercer piloto, al que arroparon y ofrecieron café con brandy para hacerlo entrar en calor. El pesquero de Francisco Simó acudió tan rápido como pudo, pero no encontró a nadie. Se había hundido.

Simulación.

Informes.

El informe oficial del accidente dice que hubo un error del piloto del B52 porque balanceó el avión y golpeó al cisterna. Lo pilotos aseguran que no fue así. Nunca estuvo claro qué provocó el accidente. Hubo un fallo estructural en el B52 (cuenta el piloto) que nos lanzó contra la nave nodriza. En la fuerza aérea hay un término en código que se usa para referirse a este tipo de accidentes con armas nucleares implicadas: Broken arrow (Flecha rota).

La prensa.

Poco después del accidente la prensa se enteró de lo sucedido. No sabía si había armas nucleares o no. Americanos y españoles están dispuestos a contener la historia. La palabra "nuclear" era tabú. Franco determina que la cobertura debe ser mínima. No obstante ante tanto efectivo en la localidad, la pregunta era obvia: ¿por qué tanta gente aquí? La respuesta también lo era: algo grave esta sucediendo. Muchos medios estadounidenses y europeos enviaron corresponsales a los que se les dice que trabajan recogiendo restos de los aviones, pero los trajes de defensa radiológica y equipos de medición reflejan algo más que una simple recogida de chatarra. Ingenuamente, un soldado informa a la prensa de que se ha perdido una bomba y la noticia sale a la luz inmediatamente. El gobierno ordena retirar de todos los kioscos del país la prensa extranjera, pero cientos de periodistas de todo el mundo llegan a España y el número de policías y guardias civiles se incrementa notablemente. El Ministerio de Información y Turismo era muy estricto y la prensa estaba claramente controlada. Los vecinos han de informarse por medio de emisoras de radio extranjeras (Radio Pirenaica).

La política.

El presidente Johnson conoce la noticia horas después del accidente y llama al secretario de defensa Robert McNamara interesándose por si las bombas pueden explotar. El siguiente eslabón es el embajador de USA ante España, Duke, y los dos siguientes el general Muñoz Grandes y el propio Franco. Aclaran que el riesgo podría ser enorme. Las bases en España se movilizaron (toda la decimosexta fuerza aérea) al mando del general Delmar Wilson.  España no moviliza unidades militares, salvo a la Guardia Civil. EEUU moviliza hasta 300 soldados. Wilson se percata de la magnitud de lo ocurrido inmediatamente. Las bombas, cuatro, eran 70 veces más potentes que la de Hiroshima.

Tras el accidente y desde la desaparición de la 4.ª bomba, España canceló los vuelos nucleares sobre su territorio. Eso preocupó a los militares, pues nuestro país era una parte fundamental de su estrategia durante la Guerra Fría. Si se perdía la relación, tal vez Inglaterra, Francia y Alemania podrían ponerse nerviosos por la presencia americana sobre sus territorios.

La URSS acusaba a EEUU del accidente y EEUU aseguraba que no había riesgo de explosión ni de radiación. No obstante, los soviéticos deseaban detener la Operación Chrome Dome y por tanto estaban muy interesados en que España expulsase a los americanos de la península. También pidieron, como es lógico, el cese de los vuelos nucleares.

Cuando las cosas no podían ir peor, aparece en escena un barco ruso. Era un barco espía especial, dispuesto a agarrar la bomba perdida. Suponía una amenaza para la operación pues podía interceptar las comunicaciones. Iba camuflado como pesquero, pero con equipos electrónicos de última generación. Se temía igualmente que submarinos rusos pudieran robar la bomba y descubrir su diseño o incluso hacerla estallar para culpar a los americanos. Se establece un nuevo protocolo de comunicaciones eliminado la palabra bomba y codificando algunas otras palabras. El barco ruso se aproxima tanto a la costa que un enorme destructor se acerca para hostigarlo.

Con la llegada a España del doctor Langhan (apodado Mr. Plutonio), el científico más relevante en temas de contaminación en humanos y en criterios de descontaminación, se cierran acuerdos a largo plazo. La JEN va aceptando por orden de la Presidencia del Gobierno de España (Franco y Muñoz Grandes).

El turismo se hundía, pues las reservas hechas para la zona se estaban cancelando. El embajador Duke le ofrece a Fraga Iribarne (ministro de Información y Turismo) la posibilidad de bañarse en la zona. Se demostraría ante el mundo entero que allí no había peligro de radiación. El baño fue una eficaz maniobra publicitaria.

Actuaciones.

Había que encontrar todas las armas y nos despreciar ninguna pista. Un guardia civil informó de haber visto algo parecido a un torpedo en una sierra cercana. La primera bomba (denominada n.º 2) fue hallada al día siguiente y en ella sí había explotado la carga de dinamita al caer al suelo. Le falló el paracaídas y alcanzó en su descenso los 300 km por hora. Afortunadamente el proceso nuclear no se inició, pero estaba rota. La llamada bomba n.º 1 fue localizada también a la mañana siguiente y estaba intacta. La bomba n.º 3 fue encontrada por un vecino y también se había abierto. Estaba en un agujero y existen informes que aseguran que estaba ardiendo cuando cayó. Los explosivos detonaron y había esparcido mucho polvo de plutonio. Entre esas dos bombas, 10 kg de plutonio se habían convertido en dióxido de plutonio (partículas microscópicas) que el viento esparció. Las primeras mediciones de radiación superaban el máximo nivel de los aparatos monitores. No fue hasta el 25 de enero (ocho días después) cuando se toman las primeras medidas serias de radioprotección para con los habitantes. 


Medición de la radiación

Mientras se llevan a cabo las tareas de descontaminación, se amplía el área de búsqueda de la 4.ª bomba y grupos de 50 ó 60 hombres peinan determinadas zonas caminando. Hay que imaginar en un lugar como Palomares un auténtico desembarco de hombres. Aquello era un espectáculo. Se construyó una pequeña ciudad en la playa para tanto soldado, a la que llamaron Campamento Wilson. Alrededor de 1.000 hombres con toda la intendencia necesaria (tiendas de campaña, cocinas...). Los lugareños compraban allí Coca-Cola, chicles y canjeaban tabaco americano por botellas de coñac. Helicópteros con monitores de radiación sobrevolaban la costa tras la bomba perdida. 


Campamento Wilson.

La Junta de Energía Nuclear (JEN), entidad española que trabajaba con dicha energía tanto para fines civiles como militares, toma cartas en el asunto y envía a sus técnicos a Palomares, haciéndoles firmar un documento de confidencialidad. Realizan trabajos independientes informando a la cadena de mando española. Había cosechas que se tenían que destruir, tierras que había que limpiar, pues en aquellos momentos los niveles de radiación eran tremendos (entre 200 y 300 veces superiores a lo normal). A los soldados americanos nadie les medía su radiación a la hora de entrar en el campamento. Cientos de ellos y decenas de guardias civiles recorrían áreas contaminadas buscando la bomba sin guantes ni mascarillas, mientras el viento costero levantaba la arena con su ímpetu. Vinieron especialistas que con los datos meteorológicos del momento del accidente, las características de los paracaídas y otros datos relevantes hicieron predicciones precisando el lugar de al caída del artefacto. Se especuló que estuviera enterrada en el propio agujero que su peso pudo provocar. La frustración era enorme. Palomares suponía el decimosegundo accidente aéreo americano en siete años, pero éste era el más grave.

La gente del pueblo comprendió la gravedad del asunto cuando quedó prohibido acudir a los lugares de trabajo. Al medirse la radiación de los habitantes, el miedo empezó a hacer acto de presencia. Cuando la JEN constata que la 3.ª bomba ha contaminado parte del pueblo, lo primero que hace es evacuar esas casas y que los habitantes se busquen la vida donde puedan. No se podía ni regresar para echar de comer a los animales, si bien los vecinos lo hacía de madrugada y se volvían a marchar. Las paredes se regaban con agua a presión, les daban una mano de cal y... "asunto resuelto". El plutonio se entendía peligroso si se respiraba, no si se depositaba sobre la piel. La gente pensaba en sus cultivos, pues nadie quería comprar sus productos. Toneladas de tomates se estaban pudriendo y los americanos limpiaban el terreno arrancando las plantas y prendiendo fuego a los campos. Hasta el cura del pueblo habló con el general Wilson para exponer el clima de psicosis que se estaba creando por la falta de información. Así pues, los americanos convocaron una reunión en el cine del pueblo con el general Wilson y el general español Arturo Montel. Se trató de hacer sentir al pueblo que todo iría bien, que nadie debía preocuparse, que habría compensaciones por pérdidas, etc. Se acordó retirar una parte superficial de tierra, mientras el resto sería arado. Un llamado plan A consistía en cavar una zanja y toda la tierra arañada meterla en ella y cubrirla. Para la JEN eso no era suficiente y pedía que se la llevasen ellos. Lo aceptable para la JEN no lo era para los americanos pues suponía llevarse el 90% de las tierras. Ambas partes ceden y se firma un acuerdo, si bien dos semanas después aparecen nuevas zonas contaminadas. 


Bidones de tierra.

El capitán del Juan de la Cosa preguntó si alguien había hablado con Francisco Simó. Fue este pescador quien vio caer un paracaídas y se disculpó en su momento por no haber podido rescatar al cuarto piloto. Cuando el pueblo preparó los ataúdes para los difuntos, los americanos no entendieron muy bien por qué había uno más que hombres fallecidos. Este hecho abrió la hipótesis de la caída al mar de la cuarta bomba. Lo que Simó vio caer en paracaídas no era un hombre sino el artefacto. La confianza en el pescador aumentó. Llegaron aún más barcos y se amplió la búsqueda en el mar. De repente allí estaba la Sexta Flota: 34 barcos de guerra en las costas de Palomares para pescar una bomba. Cerca de 3.500 hombres. Era todo un espectáculo. Se incorporaron buzos especialistas en desactivación de explosivos que podían sumergirse hasta 60 m. El Pentágono elige como coordinador de las operaciones al almirante William Guest, apodado el pequeño bulldog por su fiereza y tenacidad. La Armada no tenía forma de buscar en profundidades como los 2.000 m de Palomares, así que es necesario contratar a submarinos experimentales de empresas privadas. Aunque barajan el Cubmarine, el Deep Jeep, el Aluminant... el papel relevante lo interpretó el Alvin. La búsqueda también paraliza la economía pesquera (nadie quiere pescado contaminado) y los americanos han de crear un programa de abastecimiento de alimentos para la población. Los pescadores son contratados para realizar tareas para el ejército del aire.


Minisubmarino Alvin.

El Alvin comienza a rastrear el fondo marino e incluso desobedece órdenes para tratar de buscar donde decía Francisco Simó. Vieron algo que llamó su atención. Era la bomba y estaba cubierta por el paracaídas. En tierra se cuestionaron las imágenes tomadas por el submarino, tal vez porque no fue la Armada quien la localizó. Hubo que volver a bajar, mover el paracaídas y sólo entonces creyeron. Habían transcurrido ya tres meses y ahora era necesario decidir cómo subirla desde el fondo. La Marina construyó un artilugio que sumergieron para que el Alvin enganchara la bomba a él. Al iniciar el ascenso, el cable se rompió y la bomba volvió al fondo. En ese momento nadie podía saber si se volvería a localizar, pues era una zona muy difícil. No obstante, el Alvin la localizó una semana después y se encontraba al borde de un precipicio. Ahora se utilizaría un dispositivo para la recuperación de torpedos, llamado CURV. Se usaron tres cables para izarla. Se enganchó a dos de los cables, pues al operar con el tercero el paracaídas se atascó con la hélice. Se decidió subir todo ese enredo. Justo debajo de la superficie unos buzos colocaron unas correas y la subieron a la parte trasera de un buque. Por medio de la prensa el mundo entero pudo ver la bomba rescatada. Todo fueron celebraciones, filmaciones, fotografías, abrazos y felicitaciones a Simó (que fue condecorado), y a todos quienes intervinieron en el rescate. El gobierno americano pagó muchas indemnizaciones a quienes perdieron tierras o ganado. Simó recibió unos 2.000 $ aunque pidió mucho más.


La cuarta bomba, recuperada.

En definitiva, fueron los civiles quienes más aportaron al hallazgo de la bomba: Simó, el pescador; los dos civiles que en el Alvin (propiedad privada) la localizaron bajo el mar. Tras la marcha de todos los buques de la Armada las cosas nunca volvieron a ser como antes en la apodada Costa de la bomba. Se cargaron de tierra 4.800 barriles  de 250 litros, los llevaron a EEUU y los enterraron allí. Se firmaron, por parte de ambos gobiernos, certificados de que la tierra quedaba limpia y tan fértil como antes. Entre abril y mayo de 1966 el ejército de EEUU abandonó progresivamente Palomares.

Hoy.

A los 20 años del suceso, la JEN reconoció oficialmente que las bombas dejaron residuos radiactivos. La descontaminación de Palomares fue un fraude. Los certificados eran expedidos tras la comprobación con el medidor radiactivo PAC-15, que se sabe de una eficacia del 50% (aun siendo el mejor del momento).

La actividad del plutonio se reduce a la mitad en 22.000 años. O sea, la radiación, mayor o menor, estará allí para siempre.

Hasta la próxima.

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Material consultado

-Moreno Izquierdo, Rafael. "La Historia secreta de las bombas de Palomares" La verdad sobre el accidente nuclear silenciada durante 50 años. Ed. Crítica.

-Laynez Bretones Francisco. "Las bombas de Palomares 60 años después". Ed. Universidad de Almería.

-Movistar+ y otros. "Plutonio en Palomares".

viernes, 6 de marzo de 2026

ACCIDENTES DE AVIACIÓN EN SIERRA NEVADA

Todos hemos oído hablar en alguna ocasión de los accidentes de aviación producidos en nuestra sierra, en Sierra Nevada, pero quizás no todos conocíamos que no han sido dos, ni tres, ni siquiera cuatro los siniestros. Han sido muchos más. Hoy día 6 de marzo se cumplen 60 años desde que la avioneta AISA I-11B se estrelló contra los Peñones de San Francisco, falleciendo sus dos ocupantes. Profundizando en el asunto me he percatado de todo lo que desconocía y he decidido publicarlo a modo de homenaje a caídos y a héroes. Me resulta sorprendente que pasado mañana día 8 se cumplirán 66 años de otro accidente aéreo. Fuentes más importantes consultadas: 

https://escuelasierranevada.com/blog/blog-sierra-nevada/el-accidente-aereo-de-la-alcazaba-en-sierra-nevada/

https://web.guardiacivil.es/eu/destacados/efemerides/8-de-marzo-de-1960.-Rescate-en-accidente-aereo-en-Picon-de-Jerez/

https://hemeroteca.ideal.es/

Cárdenas, Andrés. Granada desde 1940.

Lozares Sánchez, Michel. Los aviones de Sierra Nevada. Alhulia.

Fotos tomadas del texto de Michel Lozares.

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11 de febrero de 1944

Una avioneta Bücker 183 despegó del aeródromo Dávila (Armilla) en vuelo de entrenamiento. Pilotaba el capitán Rafael López Herranz  y acompañaba el teniente piloto Federico Esteban Delgado. Tomaron rumbo a Sierra Nevada y sobre los Peñones de San Francisco, a 2.500m de altitud y 150 m sobre el terreno el aparato perdió revoluciones y altura. Siendo imposible regresar al aeródromo, a las 12:28 intentó un aterrizaje de emergencia en el Collado de las Sabinas. Aunque la avioneta capotó, ninguno de los dos tripulantes sufrió daño alguno y fueron auxiliados por unos esquiadores.

27 de septiembre de 1952.

A las 8:00 horas despegó de la base aérea de Armilla un Savoia-Marchetri (SM.79 Sparviero) hacia Palma de Mallorca con cuatro tripulantes (primer y segundo pilotos, mecánico, y radiotelegrafista). Un  quinto tripulante previsto (cabo fotógrafo) llegó tarde y se quedó en tierra. Al poco de emprender el vuelo, sobre La Peza, comunicaron por radio el mal funcionamiento del motor izquierdo y decidieron regresar a la base. Minutos después comunican la parada del motor central con lo cual la pérdida de altitud era irremediable. A las 8:30 horas el aparato cayó en la Cañada del Vinagre, cerca de Tocón de Quéntar. Primero chocó contra los pinos, perdió los planos y se estrelló contra el suelo incendiándose de inmediato, pues los depósitos de combustible estaban llenos. Los cuatro tripulantes perecieron en el acto. Las causas del accidente se achacaron al mal funcionamiento del material. Sólo una semana antes, otro SM.79 cayó cerca de Calicasas.

Lugar del accidente

1 de abril de 1954.

Una avioneta británica Miles Hawk Trainer despegó del aeropuerto García Morato (Málaga) hacia el aeródromo El Carmolí de Murcia. El piloto y un pasajero, estadounidenses ambos, eran las únicas personas a bordo. Se les recomendó la ruta de la costa, pues la visibilidad en la zona de Sierra Nevada era nula debido a la niebla; pero se dirigieron hacia la sierra. En torno a las 15:00 horas, en las cercanías de El Cerecillo (Cáñar), varios labradores escucharon el ruido del motor de un avión y una fuerte explosión. Los labradores llegaron caminando entre la niebla y hallaron el aparato partido en dos. La parte delantera se había incendiado completamente. Nada pudieron hacer por sus dos ocupantes.

2 de agosto de 1958.

Una avioneta HM-1 "Monda" despegó de la base aérea de Tablada (Sevilla) con destino a San Javier (Murcia). Al mando un  teniente piloto y un cabo mecánico. Repostó combustible en Granada (Armilla) y prosiguió su vuelo. Tras sobrevolar Quéntar viró internándose en el barranco del río Padules, en pleno rumbo al macizo de Sierra Nevada. Remontado el barranco siguiendo el río y ante la imposibilidad de rebasar la línea divisoria o dar media vuelta, realizó un aterrizaje de emergencia en la Dehesa de los Llanos. Aunque la avioneta quedó totalmente destrozada, el piloto resultó herido levemente e ileso el pasajero.

8 de marzo de 1960.

El avión R5D-3 BuNo 56521 Ciudad de Madrid, despegó del aeropuerto de Capodichino (Nápoles) a las 8:31 horas, con destino a la base de Rota (Cádiz) donde haría escala antes de proseguir hacia Marruecos. A bordo viajaban 6 tripulantes y 18 pasajeros, entre los que se encontraban los miembros del equipo de baloncesto de la NAF Nápoles (esto recuerda bastante al accidente de los Andes de 1972). A las 13:45 horas, volando a través de una fuerte tormenta de nieve, el aparato se vio atrapado en una  corriente de aire descendente que provocó una pérdida de altura considerable (400 pies -más de 120 m-). La tripulación observaba montañas tanto por debajo como por encima de ellos. Aunque el piloto elevó el morro y aplicó potencia, con la velocidad que llevaba (80 nudos -menos de 150 Km/h-) asumió el impacto evitando que éste fuese frontal, produciéndose en la falda del Picón de Jérez a poco más de 3.000 m. El avión se deslizó unos 1.200 m y quedó parado a los pies del tajo de Chorreras Negras (2.400 m). El fuselaje quedó prácticamente intacto y todos los pasajeros sobrevivieron resultando la mayoría ilesos o con contusiones y fracturas de diversa consideración. A las 14:45 dos pasajeros ilesos (otras fuentes hablan de los dos pilotos o del piloto y un pasajero) buscaron auxilio montaña abajo. Al cabo de cinco horas de duro caminar llegaron a Jérez del Marquesado y a su cuartel de la Guardia Civil. El rescate, en sus diversas faceta daba comienzo. Según Carlos Jaldo (este señor podría tratarse del hijo de Francisco Jaldo, primer sanitario que atendió a los heridos) nunca en la historia de la aviación se había producido un accidente a esa altitud, salvándose todos sus pasajeros. En el pueblo se llegaron a componer letrillas aludiendo al suceso: Al pie de Sierra Nevada/ un aparato cayó/eran todos americanos/ que pedían salvación. Pocas semanas después los americanos, dispuestos a corresponder, comenzaron a enviar al pueblo cargamentos de víveres y de ropa donada por EEUU. Hasta el embajador John Devis Lodge visitó el pueblo. De allí salió con el sobrenombre de don Juan. Don Juan permitió que los vecinos se quedaran con el avión siniestrado y el municipio lo vendió al gobierno por 1.180.000 ptas. Con el dinero se arregló el campanario y se propició la llegada de agua potable.


Chorreras Negras

2 de octubre de 1964.

Un DC-6 de la compañía UTA despega del aeropuerto de París-Le Bourget cubriendo el vuelo regular de pasajeros UT-887 a Mauritania con escalas en Marsella y Palma de Mallorca. A las 5:05 horas el centro de información de vuelo de Sevilla, que no había recibido posición del DC-6 a través de Málaga, le llamó en repetidas ocasiones sin obtener respuesta. Unas noticias daban al avión por caído en el Mediterráneo. Otras, que había caído en Sierra Nevada. Lo vieron estrellarse en la sierra granadina un pastor de Laujar y un sargento de la Guardia Civil de Berja, que informó a sus superiores de haber visto la caída de un objeto envuelto en llamas cerca del Veleta. La Guardia Civil movilizó varios puestos de la sierra de Granada. Desde Trevélez partió hacia el Mulhacén un grupo de voluntarios dirigidos por el teniente coronel de infantería Sr. Gallegos. Cerca de la cumbre de la Alcazaba vieron una gran mancha negra y dirigiéndose a ella hallaron los restos del cuatrimotor, sin signo alguno de vida. Se estrelló a 200 m  de la cima de la Alcazaba en el paraje llamado Tajos del Goterón. Tras la confirmación se organizaron los equipos de rescate. 

Vi a lo lejos la cara de un niño entre dos rocas. Me acerqué y comprobé que no había cuerpo, ni cráneo, ni masa encefálica. Nada, solo la cara –recuerda con nitidez Antonio Maldonado. Es una imagen que le ha perseguido durante toda la vida. El rostro del niño pertenecía a una de las ochenta víctimas que había registrado el accidente del avión estrellado en Sierra Nevada.  Aquel día recogió en un saco brazos, piernas y trozos de carne que ni sabía a la parte del cuerpo a la que pertenecía. Él era entonces cabo en la base aérea de Armilla. Recibió la llamada de su superior para llevar a cabo una importante misión. Era la de recoger los cadáveres del avión y sus pertenencias para luego poder identificarlos. Fueron hasta allí unos veinte soldados en un Jeep y en una camioneta. Pero la historia de la tragedia, que en Granada se conoció como la de "el avión de los franceses", había comenzado casi treinta horas antes.

La mayoría de los viajeros eran trabajadores de una mina de hierro de Mauritania que habían pasado unos días de vacaciones en su país y volvían a sus trabajos. También iba en el avión el ingeniero español Julián Bielsa, ingeniero aeronáutico y exiliado, que era el director general de Aviación Civil de Mauritania y la condesa Marguerite Marie Trouve, que iba con sus tres hijas. Tal vez el caso más dramático era el de una mujer que viajaba con sus tres nietos de corta edad.

Se llegó a la conclusión de que el único factor extraño y fuerte era el viento y a él se debía atribuir la desviación de la ruta que ocasionó el accidente.


Cementerio de Granada. "Patio del avión".

12 de febrero de 1966.

Todo el mundo conoce el suceso acaecido en Palomares, localidad perteneciente al municipio de Cuevas de Almanzora (Almería). En el contexto histórico de la Guerra Fría, el 17 de enero de 1966, dos aeronaves de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (un avión cisterna KC-135 y un bombardero estratégico B-52), colisionaron en vuelo en una maniobra de abastecimiento de combustible. Esto provocó el desprendimiento y la caída de las cuatro bombas termonucleares B28 que transportaba el B-52, así como la muerte de siete del total de los once tripulantes que sumaban ambas aeronaves. Como las desgracias nunca vienen solas, un avión americano que venía con material de apoyo para los efectivos que participaban en la búsqueda de las bombas caídas, se estrelló unos días después en Sierra Nevada en un lugar llamado Peñones Negros, a 3.250 m de altitud. Murieron los ocho tripulantes que iban a bordo. El impacto fue tal, que el trozo de mayor tamaño apenas medía dos metros. Los restos humanos, imposible de identificar quedaron esparcidos y bajo la nieve en un área de varios kilómetros.

6 de marzo de 1966.

Una avioneta AISA I-11B despegó de la base aérea de Armilla a las 13:00 horas. A los mandos iba Demetrio Spínola, que llevaba a un pasajero. Puso rumbo a la sierra y tras alcanzar la zona de pistas de esquí sobrevoló la estación realizando algunas pasadas (vuelo rasante). Entre los esquiadores estaban sus hijos. Al salir de una de las pasadas la avioneta se introdujo en un banco de niebla e instantes después se escuchó un fuerte golpe. Se acababa de estrellar de frente contra los Peñones de San Francisco, a escasos 60 m del albergue universitario. Ambos tripulantes fallecieron en el acto.

8 de junio de 1975.

Otra avioneta AISA I-11B despegó de la base aérea de Armilla. Tras una hora de vuelo tomó rumbo a Sierra Nevada volando a unos 200 m de altura en paralelo a la carretera que discurre entre La Zubia y Cumbres Verdes. De regreso, volando a muy baja altura, se encontró con un tendido eléctrico de alta tensión y tras chocar con  los cables se precipitó al suelo resultando totalmente destruida. Los ocupantes fueron auxiliados por los excursionistas de la zona, pero lamentablemente el piloto falleció cuatro días más tarde.

19 de abril de 1981.

Una avioneta Beech M35 Bonanza despegó del aeropuerto de Granada con destino al aeródromo de Cortijo Grande (Almería). El piloto viajaba con su esposa y sus tres hijos. La ruta más larga consistía en desviarse hacia la costa e ir hacia Almería. La segunda, rodeando Sierra Nevada, que ese día estaba muy cubierta. El piloto se puso en contacto con el de otra avioneta, quien le indicó que las condiciones meteorológicas al norte del Veleta eran difíciles. Observó cómo hacía 360 grados para tomar altura y ese fue el último contacto que se tuvo tanto por radio como visual. Un helicóptero de SAR localizó a la avioneta estrellada en la Loma de Peñamadura, cerca de la Laguna de las Yeguas. No hubo supervivientes.

29 de enero de 1990.

El helicóptero AS 350B Ecureuil despegó del aeropuerto de Málaga con destino a Sierra Nevada con la intención de realizar trabajos de filmación para CETURSA de cara a promocionar la candidatura al Mundial de Esquí. De Málaga partió con dos tripulantes. En Pradollano aterrizó y subieron dos operadores de cámaras y el director de VIPROM Televisión, S.A. quedándose en tierra el acompañante del piloto. Según las declaraciones de un ayudante de cámara, durante las dos veces que rebasaron el collado de la Carihuela advirtieron que el viento impedía pasar la vertiente con comodidad. Al pasar por tercera vez una ráfaga de viento desequilibró el aparato, las palas chocaron contra la ladera, el rotor de cola contra el terreno y los asientos traseros salieron despedidos con sus ocupantes. La cabina cayó ladera abajo con piloto y acompañante. Los cuatro ocupantes fueron rescatados con vida, si bien el piloto falleció.

12 de marzo de 2007.

La Brigada Especial de Refuerzo Contra Incendios de la base de Los Moralillos en Jérez del Marquesado recibió aviso de emergencia para participar en labores de extinción en el término municipal de Níjar (Almería) El helicóptero Bell 412 de dicha base despegó llevando a bordo al piloto, un técnico de mantenimiento y la brigada compuesta por once especialistas más el técnico responsable de ella. Con los depósitos llenos, pesaba 5.000 kg. El piloto contactó con la torre de control del aeropuerto de Almería informando de que el campo de tiro del ejército en Viator estaba activo. Realizaron su labor de extinción y de regreso se vieron obligados a evitar nuevamente el campo de tiro, que aún permanecía activo. El indicador de combustible indicaba 450 lb (unos 200 litros). Ascendieron hasta 8.000 pies en dirección a Sierra Nevada, cruzaron el Puerto de la Ragua y se encendió el indicador de combustible escaso. Cinco minutos después se pararon los motores. El piloto realizó un aterrizaje de emergencia en el mejor lugar posible: el campo de fútbol de Lanteira. Sólo hubo que lamentar contusiones de carácter leve.

Hasta la próxima.

lunes, 2 de marzo de 2026

PRESENTACIÓN DEL LIBRO "ORIGEN Y EVOLUCIÓN DE LA CORAL CIUDAD DE GRANADA".

El lector recordará que una entrada (este mismo blog) de 25 de mayo pasado homenajeaba a la Coral Ciudad de Granada con motivo del quincuagésimo aniversario de su fundación. Pues bien, entre aquella entrada y ésta, el profesor D. José Palomares Moral, en su momento miembro de la agrupación y también director de la misma entre octubre de 1988 y diciembre de 1994, comenzó a desarrollar un trabajo que culminó con la publicación del libro al que se alude en el título. El acto de presentación se produjo el pasado día 26 de noviembre en el salón de plenos del Ayuntamiento de Granada. La introducción y la presentación de ponentes fue a cargo del coordinador general de Cultura y Turismo, D. Juan García Montero. Además del autor, intervino el antiguo miembro de la Coral, D. Rafael Hernández del Águila. Para finalizar, antiguos componentes de la Coral ofrecieron un breve recital bajo la dirección del profesor D. Jorge Rodríguez Morata, también director desde junio de 2002 y durante una década. Estuvo presente el fundador D. José García Román.

El libro consta fundamentalmente de cinco partes:

I Origen y evolución de la Coral Ciudad de Granada (D. José Palomares Moral).

II Directores (artículos de D. José García Román, D. José Palomares Moral, D. Juan Antonio Higuero Nevado y D. Jorge Rodríguez Morata)

III Señas de identidad a través de sus intérpretes (artículos de D. Rafael Hernández del Águila, D. Luis Gerardo Ortiz de Luque, D. Miguel Ángel de la Rosa Restoy, D. Adolfo Palomares Moral, D. Rafael Cámara Martínez, D.ª Teresa Díaz Miguel y D. Roberto Linde Díaz).

IV Más allá de la Música: Otras miradas (artículos de D. José Palomares Moral, D.ª Silvia Alcántara Espadafor, D.ª M.ª Dolores de la Torre García, D. Francisco Javier Corral Báez y D. Gonzalo Sampedro Villasán.

V Anexos.

Puedes acceder al vídeo de la presentación por medio del siguiente ENLACE

00:00 Introducción.       01:38 D. Juan García Montero.      03:00 D. Rafael Hernández del Águila.

09:34 D. Juan García Montero.  11:00 D. José Palomares Moral. 38:27 D. Juan García Montero.

43:53 Recital de antiguos componentes (habla D. Jorge Rodríguez Morata. Obras interpretadas: 

Qu'es de ti, desconsolado; Levanta, Pascual (Juan del Encina); Tarde encendida (Juan-Alfonso García y texto de Elena Martín Vivaldi); Pater in manus tuas; Dicen que dicen (José García Román y texto -la segunda- de Pilar del Castillo).

Nota: Si estuvieras interesado en el libro, ponte en contacto con Luis por medio de este email: luisge_ortiz@hotmail.com

Hasta la próxima

martes, 24 de febrero de 2026

28 de septiembre de 2025: cuando la Virgen de a Luz, de Tarifa, se desplazó en furgoneta.

Nuestra Señora de la Luz es la Patrona de Tarifa. Su imagen reside durante todo el año, excepto durante el mes de septiembre, en un precioso santuario en la dehesa de Caheruelas, a unos seis kilómetros aproximadamente de la ciudad. El primer domingo de cada septiembre los tarifeños y otros devotos de la Virgen trasladan la venerada escultura hasta la iglesia de San Mateo, en el centro de Tarifa. El último domingo del mismo mes, otra vez en romería la trasladan al citado santuario, donde permanecerá hasta el próximo año.

El pasado domingo 28 de septiembre, la lluvia propició que la imagen fuese desplazada en el interior de una furgoneta desde la iglesia al santuario.

Os dejo unas fotografías de los lugares relacionados con la Patrona y un brevísimo video que resume el asunto de la furgoneta.

Fachada anterior del santuario (2000)

Patio en el interior (2000)

Fachada posterior (2000)

Nuestra Señora de la Luz. Altar de la capilla en el santuario (2000)

Iglesia de San Mateo (Tarifa, 2000)

Nuestra Señora de la Luz procesiona por Tarifa (1993)
Fotos, propiedad del autor.


Una furgoneta sustituye a las andas.
Vídeo cedido.

lunes, 23 de febrero de 2026

DE NUEVO POR AQUÍ

Desde la última entrada ha pasado bastante tiempo. El blog ha permanecido hibernado durante dos años, si bien puntualmente se habló del aniversario de la Coral Ciudad de Granada o del libro Relatos que tú me inspiraste. El hecho es que este 'parón' se ha debido fundamentalmente al trabajo realizado durante los tres últimos años para alumbrar un nuevo texto (aún sin publicar): La enseñanza pública en Cájar a la luz de los documentos analizados.
Al regresar al blog he observado con cierta tristeza y también con desánimo cómo determinados destinos a los que se dirigía al usuario mediante el correspondiente enlace, han dejado de existir. Así, funciones como 'Nos siguen desde...' mediante la cual podíamos conocer desde qué países o ciudades habían consultado algunas de nuestras páginas. Aplicaciones como 'Aprende a estudiar', 'Disfruta leyendo el Quijote', etc. En algún caso hemos podido hallar una página parecida, en otros no. Sí aparecen novedades como el enlace a la página salud Salud L-Mental o al Chat GPT.
A partir de ahora mantendremos en la medida de lo posible algunas de las páginas que ayudaron al alumnado de Música o de Lenguaje y nos dedicaremos a hablar de libros, de Historia, de Música, de sucesos, de personajes importantes... y por supuesto de todo aquello que a través de los comentarios me podáis solicitar. Un saludo, pues, y continuamos.
                                                                                                                            Luis Gerardo Ortiz

jueves, 27 de junio de 2024

RELATOS QUE TÚ ME INSPIRASTE

Un poeta cubano recomendaba que cada persona debería durante su vida tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro. Aun no estando totalmente de acuerdo con él, (la música debería ser una sugerencia ineludible), aquéllas tres tienen algo en común: son una manera de 'permanecer' después de la vida.

Doy gracias a Dios porque con la publicación de este texto, cumplo con los tres consejos de José Martí. Sólo he tenido que compilar una serie de relatos que se fueron publicando de forma independiente hace bastantes años y algunos otros que nunca vieron la luz porque reposaron hasta hoy en el disco duro de mi computadora.

Para mis hijas algunos relatos, los primeros, eran completamente desconocidos, pues siendo tan pequeñas cuando yo los escribía, no estaban a su alcance. Ahora, que han crecido, han tenido hijos, los han leído y tanto me han ayudado para combatir con ese monstruo feroz que, para mí, es la autoedición, una de ellas, Lucía, escribió:

En este cautivador compendio, Luis Gerardo nos invita a viajar a través de las emociones. "Relatos que tú me inspiraste" es una colección de historias, reales unas, basadas en la realidad otras, donde se explora la complejidad de las experiencias humanas. Cada relato nos transporta a lugares y momentos donde el amor, el desafecto, la alegría, la aflicción, lo racional, lo fabuloso... se entrelazan formando un tapiz de vida conmovedor. Si no eres auténtico protagonista de algún relato, es posible que en cualquiera de ellos te sientas dibujado. Estas páginas puede que te hagan reír, llorar... o tal vez no; pero te harán reflexionar sobre los caminos que nos conducen a ser quienes somos. No te dejarán indiferente.

Si te apetece puedes adquirirlo por medio de este ENLACE

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